domingo, 8 de febrero de 2009

2009, año de proyectos

Proyectos a corto, medio y largo plazo. De menor a mayor. Por lo menos ya tengo algunas metas para ir aguantando los días de trabajo, pensando que cada horita que estoy, estoy más cerca. Qué ansias, ¿no? Acabo de llegar a casa y ya tengo que soltarlo.


Corto plazo (1 semana): Oasis. Jun, gracias, qué pena que no puedas ir, de verdad. Te agradezco que hayas pensado en mi para la entrada. Me ha hecho mucha ilusión, aunque preferiría que pudieras ir y no tuvieras que currar que, por otra parte, vaya putada...


Medio plazo (2 meses): Túnez. Viaje de final de carrera. No es el viaje que esperaba, pero el proyecto a largo plazo decantó mi balanza por la opción barata. Me hace ilusión pensar que habré pisado el continente africano. El que no se consuela es porque no quiere, ¿no? xD



Largo plazo (6 meses): China. Oh, sí, 8 de agosto de 2009, comienza la aventura. Quedan, justos y contando desde hoy, 6 meses. Hará un año que volvíamos de Taiwan. Un año más tarde volveremos a pisar continente asiático. Esta vez más corto, sí, pero también más intenso, con más compañía (¡y cuánta más! como para invadir el país casi xD). Shangai, Pekín... Qué grande es el mundo.
Y a todo esto... todos los grandes viajes que habré hecho hasta ahora, habrán sido en compañía de Laura. Es curioso, ¿eh? Al final va a ser verdad que tendremos que casarnos (lo siento, Charlie).

En fin, que al final resultará que, quizá, 2009 también sea mi año.

PD: ¡¡Nos vamos a Chinaaaaaaaaaaaaa!!

PPD: Este año mi cámara explota xD

viernes, 30 de enero de 2009

Que llueva, que llueva

Adoro los tiempos difíciles. Me encanta cuando todo va realmente mal. En la pareja, en el entorno, en la economía, en el deporte, en la sociedad. Qué quieres, igual es que le tengo mucha estima a la ironía y demasiada fe en el ser humano (como si fuesen dos cosas distintas). Pero estoy convencida de que nos sienta bien esto de estar tan mal.

Para empezar, porque nos devuelve la humildad que perdimos durante la bonanza. Un verdadero bofetón con la mano abierta de la vida nos recuerda lo poca cosa que siempre hemos sido. Como cuando ves un accidente mientras conduces, y levantas un rato el pie. Como cuando vuelves de un funeral, y decides volver a dejar de fumar.

También porque podemos llegar a gozar, aunque sea por un instante, de la lucidez de la que sólo disfrutan las víctimas, apreciando mucho más lo que alguna vez tuvimos, lo que aún podemos disfrutar y lo que algún día pretendemos recuperar. Y eso me reconforta. Mucho.

Nos sienta aún mejor que tanto infortunio sea colectivo. Que lo vivamos todos, qué coño. Cuando el sufrimiento se democratiza, deja de pertenecer sólo a unos pocos. La novedad de estos tiempos es que empiezan a sufrir los que hasta ahora no sufrían, y eso me consuela mucho más que a un tonto un lápiz. Cuanto más pasta tenga el damnificado, mayor será la catarsis colectiva.

Otra gran ventaja es el nivel de incompetencia que está poniendo de manifiesto. Entre los que hacen leña del árbol caído y los que se talan a sí mismos sin que nadie se lo haya pedido, el suelo está lleno de tronquitos, astillas, palillos y maderos listos para quemar. Cuando bajan las aguas del si funciona no lo toques, los primeros que afloran son los mediocres, los incapaces, los idiotas y los burócratas (como si también estas fuesen cosas distintas).

Sí, creo en las purgas de mediocres. Qué pasa. Creo que los que sólo se preocupan por salvar el culo lo tienen ahora mucho más difícil, y eso me hace muy pero que muy feliz. Me alegra tanto, porque también me jode de manera desmesurada ver que a veces -como también se dice de los difuntos- son los buenos los que se van.

Creo que por culpa del botox, ahora es la dificultad el verdadero espejo del alma. Saca a flote la realidad de las personas, su fondo más oscuro, su verdadero yo. Y tanto conflicto ayuda a simplificar mucho las cosas, pues a partir de ahí, como ocurre con las parejas, sólo existen dos salidas, o salir reforzados o morir definitivamente en el intento.

Pero lo que más me interesa de estar realmente jodidos es la cantidad de oportunidades que, sin querer, empiezan a desfilar por delante de nuestra manifiesta incapacidad para verlas venir.

Cuando las normas de antes ya no valen, el riesgo ya no se tiene, en el riesgo se está. Cuando todas las previsiones provocan poco más que risa floja, atreverse no es una opción, sino gerundio. Y esa combinación, dicen los entendidos, es el abono perfecto para las buenas ideas.

Por eso, quiero acabar con un cariñoso mensaje dedicado a todos los lameculos que siguen lloriqueando para que otro les saque las castañas del fuego.

Tres palabras: no hay otro.

Tres más: jamás lo hubo.


por Risto Mejide

lunes, 26 de enero de 2009

Not this time

jueves, 1 de enero de 2009

Este ha sido mi año




Take me on a trip, I'd like to go some day.
Take me to New York, I'd love to see LA.
I really want to come pick it with you.
You'll be my American Boy, American Boy...

And I'm feelin' like Mike at his Baddest.
The Pips at their Gladys.
And I know they love it.
So to hell with all that rubbish.


¡¡Adiós 2008!! :)




 
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