miércoles, 31 de enero de 2007

Razas humanas.


Siguiendo el ejemplo de aquí nuestro amigo Charlie (siempre te nombro cuando hago algo distinto en el blog xD), voy a meter aquí una rajada sobre algo, porque me aburro. Y lo voy a hacer mientras me como un trozo de fuet xD.

Empezando por lo más básico... el ADN es una hélice formada por pentosas, fosfatos y bases nucleotídicas, situadas hacia el interior de esta hélice. Estas bases son solamente 4, y configuran la base de la información genética. A, T, C y G; adenina, timina, citosina y guanina. Combinándose de 3 en 3 sirven para transcribir la información a aminoácidos, los componentes de las proteínas.
Digamos que todo ser vivo ser reduce a una retahíla de C's, G's, A's y T's una detrás de la otra. A mí todavía me sigue sorprendiendo xD
Resulta que, por diferentes razones, estas bases pueden mutar. Esto tiene como consecuencia cambios en ese organismo, más o menos visibles, más o menos favorables para su supervivencia. Digamos que las mutaciones favorecen que los organismos evolucionen. Por ejemplo, si en un determinado hábitat, un animal nace con una mutación que le es favorable, es decir, que favorece que éste pueda reproducirse con más eficacia que el resto (bien porque aproveche mejor los recursos del entorno, o porque pueda defenderse mejor de los depredadores...), la mutación seguramente pase a su descendencia, y esta descendencia será más eficaz a la hora de reproducirse, y etc, etc.
O sea, que somos lo que somos porque millones y millones de mutaciones y cambios se han acumulado a lo largo de millones de años, y gracias en parte también a eso, nos diferenciamos de un chimpancé no solo por el aspecto físico, si no también por las capacidades cognitivas. Esto también es evolutivo, esto también son las malditas mutaciones.
Una vez llegamos a la especie humana, salta la evidencia de que, por supuesto, somos muy distintos unos de otros. Y más aun si tenemos en cuenta eso que llamamos "razas". Pero, ¿realmente son tan distintas estas "razas" entre sí? Supongo que todo depende del concepto que uno tenga sobre eso; la cuestión en sí, simplificando, es si es correcto agrupar a la población humana en subgrupos, tal y como los entiende la mayoría de gente hoy en día.
Podríamos pensar que entre dos indivíduos, uno de África y otro de América, sería lógico que hubiera más diferencias que entre dos indivíduos del mismo continente. ¿O no? Vamos, que a simple vista es más diferente un nigeriano de un chino, que un chino de otro chino.
Pero esto no es así. Es decir, que la mayor parte de la variación que hay en el genoma se da entre dos individuos cualquiera, independientemente de su orígen. Yo misma puedo parecerme más a una japonesa que a mi vecina del quinto; evidentemente no estoy hablando del aspecto físico, eso está claro.
Nos han condicionado socialmente a pensar que cada persona pertenece a una "raza", por diferencias superficiales como el color de la piel y la textura o el tipo del cabello. Muchos creen que las "razas" son categorías biológicas naturales, como las razas de perros.
De hecho, el consenso de los antropólogos, los biólogos moleculares y los genetistas de población es que el concepto de "razas" biológicas en los seres humanos por regla general no tiene sentido, porque prácticamente toda la cantidad de variación genética presente en la especie humana entera se encuentra en cualquier población humana en cualquier parte del mundo. Pongamos un ejemplo fácil: imaginemos que escogemos a 40 personas al azar. O mejor aun, escoged 40 personas de vuestro entorno, amigos, familiares, conocidos. Ahora imaginemos que estas 40 personas se esconden en un refugio nuclear, y el resto del mundo hiper-explota y muere el resto de población mundial. Todavía se habría salvado, aproximadamente, un 85% toda la variabilidad genética de la especie humana.
Pero es que, además, no hay ningún marcador genético que permita distinguit a una "raza" en concreto, ninguna población mundial se reconoce por tener "tal" gen, o "tal" otro.

Los vergonzosos e ignorantes conatos de preservar la presunta "pureza racial" de una "raza" (que fomentan los nazis, la Nación Aria, el KKK y demás supremacistas raciales) son, además, absurdos y sin la menor base científica. Aparte de que la biología comprueba claramente que no hay grupos humanos o "razas" innatamente "superiores" o "inferiores", muchos reconocemos, y celebramos, el hecho de que la pesadilla de los supremacistas (la "mezcla de razas") esencialmente ya ha sucedido.
Somos y siempre hemos sido una sola especie mundial. Variada, pero biológicamente indivisible.

lunes, 29 de enero de 2007

29~01


Felicidades mamá :_
Como tú dices siempre "¡pero si lo bueno es cumplir años!". Pues uno más pa la saca.

PD: Maldito el día en el que supo de este blog xD

miércoles, 17 de enero de 2007

Imogen Heap II


I can't wait to be with you.

martes, 16 de enero de 2007

#



THERE'S A PLAN
TO MAKE ALL
OF THIS RIGHT

jueves, 11 de enero de 2007

himp

Acoustic

No tengo nada mejor que hacer... ¿Se nota?

miércoles, 10 de enero de 2007

10.01.2007

Resulta curioso pensar en las casualidades. Me acordaba yo el domingo de cuando aprovechaba los últimos días de vacaciones de Navidad antes de empezar el colegio, jugando con mis juguetes nuevos. Recordé una época de ilusiones, recordé los años que pasé haciendo cada día el mismo (corto) trayecto hasta la puerta del patio de mi escuela, formar la fila ordenada para subir a clase, incluso recordé, también, cómo eran las mesas, sus "calaixets". En fin, mil cosas.
El caso es que, por alguna razón, algo hizo volverme para mirar la orla, y observar, una vez más, todas esas fotografías de niños y niñas, de profesores, profesoras, y el director, en el centro.
Todo este párrafo viene a razón de que esta mañana me enteré de que precisamente este hombre murió ayer por la tarde. Muchos seguramente ni os acordéis de cómo era el director de vuestra escuela, al fin y al cabo tampoco sería tan extraño.
No pretendo mitificar a nadie ahora, sería hipócrita por mi parte. Pero fue una persona que siempre creyó en mí, y aunque pasaron los años, acabé el instituto y empecé la universidad, siempre tuvo interés por saber qué había sido de mí, cómo me las apañaba y si realmente conseguía buenos resultados, si verdaderamente aquella niñita era tan espabilada como parecía. Siempre que nos encontrábamos por la calle, en el colegio si alguna vez iba a buscar a mi hermano, ¡incluso al ir a votar! Ahí estaba. Quiero creer que esa fe era por algo especial, porque realmente había depositado esperanzas en mi, no como una alumna más.
Siempre me comentaba que esperaba de mi un "título universitario" y, a decir verdad, por aquél entonces apenas entendía lo que eso suponía...
Por desgracia, si algún día llego a conseguirlo, no podré ir a enseñárselo. Y, si os soy sincera, me hubiera hecho ilusión.

domingo, 7 de enero de 2007

Asahägo


Rara vez he hablado de mi infancia o he explicado dónde he vivido hasta mi edad adulta. Por el contrario, durante años intenté adaptarme y convertirme así en una persona normal dentro de mi entorno, asimilar una cultura y un tipo de vida en los que, en el fondo, me siento algo ajena. Aunque exteriormente parece que todo va bien, no logro encontrar ni la paz interior ni la sensación de pertenencia que tanto anhelo.
No soy feliz, con frecuencia me siento perdida, como un espíritu que no acaba de alcanzar sosiego. Vivo como un vagabundo, me mudo de un lugar a otro en la esperanza de hallar en cada ocasión la felicidad y la paz que tanto ansío. Pero me desengaño una y otra vez.
Van pasando los años, me voy haciendo mayor y cada vez de forma más asidua me pregunto adónde pertenezco en realidad y pienso más a menudo en mi infancia. Después de quince años en el mundo moderno debería haberme adaptado perfectamente. ¿Tanto puede marcar la infancia a una persona?
Tengo la sensación de no vivir de verdad, de limitarme a existir. Arde en mí una nostalgia que no puedo describir adecuadamente, añoro algo que parece perdido. Tengo la impresión de haberme quedado en algún tiempo o en algún lugar, que algo me ha quedado pendiente.
Y en la esperanza de encontrarme a mí misma, de aceptar que soy distinta, que siempre seré distinta, y quizá descubrir adónde pertenezco realmente, he decidido escribir mi historia.

Sabine Kuegler. La niña de la jungla.

martes, 2 de enero de 2007

07


Por los que (afortunadamente) estan.
Por los que ya no estan.
Y por los que estarán.

Que sea este un feliz año para todo el que lo merezca.
¡Bienvenido 2007!

 
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