viernes, 29 de septiembre de 2006

Apocalipsis, VI, 7-8.


Cuando abrió el sello cuarto, oí la voz del cuarto viviente, que decía: Ven. Miré y vi un caballo bayo, y el que cabalgaba sobre él tenía por nombre Mortandad, y el infierno le acompañaba. Fueles dado poder sobre la cuarta parte de la tierra para matar por la espada, y con el hambre, y con la peste, y con las fieras de la tierra.

Cada día estoy peor ^.^

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuando muere el amor en uno, en el otro la nevada se apodera del alma, convirtiéndola en un témpano inerte

Gladys dijo...

¿Eh? xD

Anónimo dijo...

El milenarismo fa a shegar...

 
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